En el proceso industrial definido como anodizado de aluminio se incluyen un conjunto de tratamientos superficiales previos al proceso de oxidación anódica, cuya finalidad es la de conferir un aspecto determinado a la superficie del metal, y otros posteriores, destinados a actuar sobre la capa obtenida para conseguir un aspecto y unas características óptimas de la propia capa.

Estas partes individuales que conforman el proceso global  se pueden clasificar como pretratamientos mecánicos y pretratamientos químicos, y se localizan  en zonas separadas entre sí, si se encuentran en la misma planta de producción.

Pretratamientos mecánicos

Inciden directamente sobre la superficie metálica mediante procedimientos físicos,  con el fin de mejorar su aspecto (eliminando o disimulando defectos previos), o bien, de conferirle un aspecto determinado.

Los tratamientos mecánicos más habituales son los siguientes:

anodizando aluminio

Pretratamientos  químicos

Inciden sobre la superficie metálica  mediante procesos químicos con el fin de obtener un resultado concreto, y se realizan todos por inmersión en productos líquidos. Generalmente, se encuentran todos en la misma línea de proceso, y se pueden considerar opcionales, si son procesos de aspecto, u obligatorios, si son necesarios para una correcta calidad final de la capa.

Los tratamientos químicos que se pueden encontrar en una línea de anodizado son los siguientes:

Con la adecuada aplicación de estos procesos, apoyada con controles contínuos y periódicos de todas sus variables, y  la verificación final de la calidad de la capa de anodizado y del aspecto de la pieza, se obtiene como resultado un producto de elevadas prestaciones técnicas y decorativas con un magnífico futuro en todas las posibles aplicaciones del aluminio.